Con el fin de valorar si el proceso de evaluación ha sido correcto
o no, debemos responder una serie de preguntas.
Antes de plantear el examen o el trabajo práctico a los alumnos deberemos
preguntarnos:
- ¿Hay correspondencia entre lo que se pregunta y los
objetivos formativos que nos habiamos fijado?
- ¿Se están evaluando todas las partes importantes del temario?
- ¿El nivel de dificultad del examen es suficiente para
garantizar unos mínimos formativos?
Si alguna respuesta es negativa, deberemos replantear el examen.
Después de haber corregido el examen y con el fin de mejorar el
procedimiento de evaluación nos preguntaremos:
- ¿Algunos alumnos que están aprobados han demostrado en el
examen no merecerlo? En caso afirmativo hemos puesto un examen demasiado
fácil, o bien hemos asignado mal los puntos a las diversas preguntas.
- ¿Las notas se reparten a lo largo de todo el intervalo
que utilizamos para calificar? En caso negativo deberíamos haber
balanceado mejor las preguntas fáciles y difíciles.
- A juzgar por la nota media, el número de aprobados y el
nivel general de la clase ¿El examen ha sido fácil o dificil? Debemos
evitar exámenes fáciles porque puede suponer que alumnos
que no tengan un nivel mínimo superen la prueba. Los
exámenes excesivamente difíciles tampoco son buenos porque provocan que
los alumnos de nivel medio suspendan con la consiguiente masificación de
las aulas.
También después de haber corregido el examen y con el fin de mejorar
el proceso enseñanza-aprendizaje deberemos responder a las siguientes
preguntas:
- ¿El nivel de alumnos aprobados es adecuado? Para ello
observaremos el nivel de cumplimiento de los objetivos de formación.
- Si se observa una deficiencia en la formación de los alumnos
que afecta a todos o a la mayoría de ellos, ¿Cual es la causa de esa
deficiencia? ¿Como podríamos corregirla?.
Aportar respuestas a todas estas preguntas aportará un feed-back que
servirá al profesor para mejorar en el proceso enseñanza-aprendizaje.
Es conveniente ser crítico con nosotros mismos. La crítica debe entenderse
como un proceso constructivo que nos hace evolucionar y mejorar en
nuestro trabajo.